domingo, 5 de febrero de 2012

Recuerdos

La luz de la mañana entró en mi habitación y fue llenándola poco a poco hasta que llegó a mi cara. Entonces fui consciente de que tenía que despertar de la oscuridad en la que estaba sumido para adentrarme en una realidad la cuál pensaba que sería dulce e inocente;inocente como mi supuesta vida de tan solo cuatro años.


Nunca podré olvidar este día. Un día que debería ser especial y estar replento de magia e ilusión. Tras notar esa fina luz del día bañando mi cara ,me dí cuenta de la tremenda sorpresa que me esperaba en el salón.Fui corriendo, aún medio dormido fui a la habitación de mis padres, donde sólo estaba mi madre ya que mi padre salía todas las mañanas bien temprano para buscar trabajo .Así que sacudí a  mi madre mientras gritaba:
-¡Mamá, mamá! Los Reyes Magos vienen hoy, despierta corre...
Ni siquiera esperé a que se levantara, volví a salir corriendo al comedor y de la velocidad que llevaba me estampé contra el suelo, pero hice caso omiso al dolor y continué mi camino hacia el comedor, camino que se me hizo eterno. Pero llegué...y no había nada, absolutamente nada.
Pude estar un minuto entero mirando al vacío sin pensar nada. Bueno, sí que pensaba, o tal vez me preguntaba el porqué. Había intentado ser bueno, portarme bien con mis padres,considerado con mis compañeros y educado con mis profesores.Pero no, no bastaba.
Entonces detrás de mí, apareció mi madre.Yo era pequeño y no me di cuenta por sus ojeras, ojos humedos, color pálido de la cara y mirada perdida de que había estado llorando toda la noche, cosa habitual en mi casa desde que mi padre había perdido su trabajo.
Millones de pensamientos inundaron mi corazón y mi mente pero, al ser tan inocente uno predominó sobre todos los demás, uno de los pocos que era poco, y el único que podía expresar en voz alta :
-Mamá ¿por qué soy malo?
Ahora me doy cuenta de que tal vez es lo peor que podría haber dicho, ya qué ahora y solo ahora me doy cuenta de la desesperación que la causo aquella pregunta, ahora me doy cuenta de que mi madre estaba en los huesos por darme la comida que no teníamos a mí y yo ni siquiera era consciente de ello.
Recuerdo la cara que puso ante aquella pregunta, imposible de definir aquellos rasgos...
Se fue llorando a la habitación, yo entonces creía que lloraba por que su hijo era malo, creía que lloraba por mi culpa.
Fui hacia la ventana por si acaso los Reyes Magos se habían olvidado de mi casa para que me vieran, pasaron como diez minutos y no aparecieron así que decidí asomarme un poco más, sin embargo me resbalé y me caí por la ventana.


A medida que descendia fui viendo las casa del resto de los niños, todas llenas de regalos y de familias felices y unidas, no sentí envidia, no sentí miedo al ver la acera aproximandose, sólo tristeza, una tristeza muy profunda porque era el único niño malo del edificio....

Ahora que estoy en mi nueva casa de madera, húmeda, solitaria y subterránea me doy cuenta de lo cruda que es la realidad, de que únicamente seré un número menos en los censos, una noticia en el periódico...pero nada más,los que siempre han tenido mucho seguirán teniendo mucho y los que tienen poco seguirán igual .Probablemente en vez intentar arreglar el problema le echarán la culpa a mi madre con cualquier excusa inexplicable. Pero yo no puedo hacer nada, ya no.

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